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sábado, 6 de abril de 2024

Clara

 13: 23. Frío. Eso es lo primero que siente Clara al despertar. Le sigue un intenso dolor en la sien. Se levanta despacio y siente el cuerpo anquilosado y dolorido. Ha dormido en el suelo del baño y viste todavía la ropa de ayer. Un reguero de sangre seca le ha pegado los pelos a la cara. La brecha sigue abierta y roja, no recuerda haberse golpeado, pero bebió demasiado como para hacerlo. Se lava la cara y se mete directamente en la ducha dejando que el agua caliente moje los recuerdos difusos de la noche anterior y la ropa sucia. La brecha le duele aun más. En cuanto se vista irá a la farmacia, necesita curarla. También tiene hambre, mucha. ¡Son casi las dos de la tarde!  

14h05. Mientras se viste a trompicones con un jersey rojo y unos vaqueros, enciende el horno y mete una pizza congelada, que deja dentro cuando ya está hecha para ir a comprar las cosas que necesita. 

Le sorprende el sonido de unas llaves. No espera a nadie y menos a su madre que es la única que las tiene. Se abre la puerta y se queda petrificada. Frente a ella está Clara con la bolsa de la farmacia en la mano, mirándola tan sorprendida como ella. No habla ninguna. Quizá aterrorizadas ambas. Se observan en silencio. Sí, definitivamente la otra también es Clara, con la misma brecha aunque distinta ropa. La Clara de rojo alarga tímidamente una mano hacia el rostro de la otra Clara, la roza y siente el contacto tanto en sus dedos como en su propia mejilla. Instintivamente se lleva la mano a la cara y da un paso hacia atrás. Es ahora la otra Clara la que ofrece la mano, como si de un mimo tocando un cristal se tratara y Clara de rojo apoya su palma sobre la suya. Tiene la mano fría. Entrelazan los dedos sin saber muy bien por qué. 

14h17. Un sonido proveniente del baño las sorprende y se vuelven hacia la puerta. Una tercera Clara las observa atónita desde el umbral, aun en vestido de fiesta y los pelos pegados.  

14h36. La Clara de rojo y la Clara de la puerta se sientan juntas en el sofá mientras el salón se va llenando de Claras que salen del baño a cada poco. Un murmullo de silencios y de tímidos saludos invade la sala. 

-¿Qué está pasando aquí? -dice por fin la Clara de la puerta. 

-No tengo ni puñetera idea- contesta la Clara de rojo – Pero no hay pizza para todas.  

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