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viernes, 5 de junio de 2020

En la sauna


Me gustaría tenerte tumbado en la madera de la sauna, a la luz rojiza de las brasas.... Echar un cazo de agua para crear vapor, y lentamente quitarme el bikini mientras me voy colocando a horcajadas sobre tus caderas....Con perlas de sudor y humedad resbalando por mi piel....
Te bajaría el bañador, estarías ya casi erecto, pero te dejarías hacer, con los brazos cruzados tras la cabeza, expectante, disfrutando de verme llevar las riendas. Sonreiría al verte tan duro para mí. Me encanta ponerte así. Yo llevaría aún la parte de abajo del bikini, pero tiraría de las tiras laterales hasta deshacer los lazos y tirando de uno de ellos, lo lanzaría hacia ti; lo cogerías y lo olisquearías, está húmedo por el jacuzzi, pero también por tus efectos sobre mí y te encanta cómo huele. Te incorporarías sobre los codos. Quieres ver bien lo que sabes que voy a hacer a continuación....
Estás semi incorporado. Yo me balanceo de un lado a otro encima de tus caderas, tentándote sin llegar a nada, mientras te miro con cara traviesa.
Pídemelo — Te digo.
Estiras un brazo con intención de acariciarme un pecho, pero no te dejo.
–¡Pídemelo! — te repito y te recuerdo— Mando yo, niño.
Sonríes, te gusta el juego. Y solo dices una palabra:
–Fóllame.
Te acaricio el vientre, casi arañándolo y  mirando fijamente cómo tu polla palpita reclamando atención, a apenas unos centímetros de mi coñito. Estoy deseando sentirte pero esa dulce tortura nos está encantando a los dos.
Me inclino sobre ti, buscando tus labios, pero no te beso. En tu boca te vuelvo a hablar, esta vez casi en un susurro, mientras mi mano agarra todo el tronco de tu polla y la coloca a la entrada de mi coño.
–Pídemelo otra vez más....
–Fóllame...eEEE
Y en esa última vocal me dejo caer sobre ti, empalándome por completo.....
–Uf, síiii…, demuéstrame cómo follas— Me dices…
Sonrío, y, apoyándome en el escalón de la sauna, elevo mi culo hasta que casi te sales, para de inmediato volver a dejarme caer.
–¡Ughf! —soltamos los dos al unísono...
Y lo hago de nuevo otra vez. Y otra.
Cada vez que tu polla recorre todo el interior de mi coño, me recorre un espasmo de placer. Incremento el ritmo, manteniendo la intensidad de mi cabalgada. Tus manos se han ido a mis caderas, te gusta sentirme así. Me gusta oírte gemir. Tres o cuatro veces más y me correré, pero no quiero que te corras tú. Aún.


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