En la sauna
Me gustaría
tenerte tumbado en la madera de la sauna, a la luz rojiza de las brasas....
Echar un cazo de agua para crear vapor, y lentamente quitarme el bikini
mientras me voy colocando a horcajadas sobre tus caderas....Con perlas de sudor
y humedad resbalando por mi piel....
Te bajaría
el bañador, estarías ya casi erecto, pero te dejarías hacer, con los brazos
cruzados tras la cabeza, expectante, disfrutando de verme llevar las riendas.
Sonreiría al verte tan duro para mí. Me encanta ponerte así. Yo llevaría aún la
parte de abajo del bikini, pero tiraría de las tiras laterales hasta deshacer
los lazos y tirando de uno de ellos, lo lanzaría hacia ti; lo cogerías y lo
olisquearías, está húmedo por el jacuzzi, pero también por tus efectos sobre mí
y te encanta cómo huele. Te incorporarías sobre los codos. Quieres ver bien lo
que sabes que voy a hacer a continuación....
Estás semi
incorporado. Yo me balanceo de un lado a otro encima de tus caderas, tentándote
sin llegar a nada, mientras te miro con cara traviesa.
Pídemelo —
Te digo.
Estiras un
brazo con intención de acariciarme un pecho, pero no te dejo.
–¡Pídemelo! —
te repito y te recuerdo— Mando yo, niño.
Sonríes, te
gusta el juego. Y solo dices una palabra:
–Fóllame.
Te acaricio
el vientre, casi arañándolo y mirando
fijamente cómo tu polla palpita reclamando atención, a apenas unos centímetros
de mi coñito. Estoy deseando sentirte pero esa dulce tortura nos está
encantando a los dos.
Me inclino sobre
ti, buscando tus labios, pero no te beso. En tu boca te vuelvo a hablar, esta
vez casi en un susurro, mientras mi mano agarra todo el tronco de tu polla y la
coloca a la entrada de mi coño.
–Pídemelo
otra vez más....
–Fóllame...eEEE
Y en esa última
vocal me dejo caer sobre ti, empalándome por completo.....
–Uf, síiii…,
demuéstrame cómo follas— Me dices…
Sonrío, y, apoyándome
en el escalón de la sauna, elevo mi culo hasta que casi te sales, para de
inmediato volver a dejarme caer.
–¡Ughf! —soltamos
los dos al unísono...
Y lo hago de
nuevo otra vez. Y otra.
Cada vez que
tu polla recorre todo el interior de mi coño, me recorre un espasmo de placer.
Incremento el ritmo, manteniendo la intensidad de mi cabalgada. Tus manos se
han ido a mis caderas, te gusta sentirme así. Me gusta oírte gemir. Tres o
cuatro veces más y me correré, pero no quiero que te corras tú. Aún.
Me encantó. Este especialmente.
ResponderEliminarMuchas gracias Cecilia, me alegro de que te gustara.
EliminarDa igual como sean...es tan erotico el momento que excita de pensarlo.
ResponderEliminarUn gran relato
Gracias Han!, este es más cortito. Concentrado e intenso.
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