viernes, 5 de junio de 2020
Manos
Ahí están otra vez. Sus manos. Despojándome de la sábana, la única prenda que me cubre. Acariciando mi miembro que las esperaba, duro y palpitante. Solo para ella. Me acaricia y jadeo. Sé lo que ocurre después y mi pene salta, expectante y ansioso. Su lengua, húmeda, me recorre, lentamente, saboreándome. Me agarro a las sábanas al sentir su boca engullir prácticamente la totalidad del tronco. Me escucho gemir.
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